Just another WordPress.com site


FISIOLOGÍA ESPIRITUAL   Entrega 1 

ORGANON COLOMBIANO

EN 200 Parágrafos 

JUVER OSORIO R

Farmacista de 2° orden.

                  

                                   1ª    Entrega  de    7

 

Parágrafo No. 1

¿Es verdad que las asociaciones, fundaciones, institutos, escuelas, etc. Estuvieron de acuerdo el día martes 18 de Abril de 2006. Que todos escribiríamos nuestra propia historia, que cada quien presenta sus trabajos por escrito, se discutirán amigablemente en el tablero y luego en el laboratorio se confirmara como una terapia valida, el decreto 1164 sobre competencias laborales, nos dio tres años para escribirlo. ¿Será que en estos tres años habrá unión de criterios? ¿Lo lograremos?

 

Respuesta:  ¡por fin! : Todos estamos conscientes de que seremos calificados por competencia, que de nosotros depende el Pensum, que es tarea de todos para no quedarnos por fuera de la ciencia, que así no lo queramos aceptar, será confrontación de conocimientos entre homeópatas.

Juver, Hahnemann de oro del 86 con 30 años en la homeopatía, 30 de estos demostrables con declaraciones extrajuicio presenta a la mesa, su trabajo sobre remedio homeopático de 2° Orden, aclarando que la farmacopea sutil es la verdadera homeopatía espiritual.

 

Recordemos que el punto de partida de toda ciencia empírica o no (Homeopatía y farmacopea) es conocer su origen, su evolución y el estado presente del saber que ha acumulado. En la farmacopea  no se ha dicho todo, hay muchas lagunas por aclarar, ¿realmente conocemos el origen de la farmacopea?

 

En este tercer milenio las crisis metodológicas y el revisionismo están a la orden del día y por ello muchos excesos de hoy podrían ser los neologismos del mañana. Así es, la farmacopea homeopática  que carece de bases objetivas, y de allí que pase a ser un arte profundamente subjetivo, que va desde el arte ancestral, hahnemaniano, Mesmerismo, siendo este el puente del hombre con los planos superiores del espíritu, este puente se conoce como Egrégora, siendo el cordón umbilical espiritual que une a cada individuo con su origen.

La Egrégora ciencia y arte de obtener un conocimiento científico para comprender “el agregado psicológico” que corrige  enfermedades postizas o maleficios, ya es hora de que el farmacista  homeopático  acepte con mente abierta y libre de prejuicios, el nuevo miasma,  o “ 6° miasma hechizante” que desde siempre ha pertenecido a la homeopatía, y por qué no decirlo es enseñanza tradicional “Homeopática” en Colombia, y el médico actual homeópata u alópata son unos completos ignorantes cuando tienen al frente un poseso, hechizado, enduendado, enchamicado, etc…

 

¿O acaso el 80% de las enfermedades no son psicosomáticas?. Y Psico no es alma ¿y estas enfermedades del alma quien las trata?, así que bienvenidos a la brujería científica.

 

Así como la física se encontró con la psicología y surgió “ El holismo científico”  así mismo la farmacopea encontró en el magnetismo la fuerza para fortalecer la Egrégora, los nuevos sanadores no estamos preocupados por ser aceptados en estas sectas ya mandadas a recoger, el nuevo sanador convence con el ejemplo, ya que difícilmente un farmacista sanador  dice que lo es, si tú no lo sabes por la evidencia, entonces para que explicaciones, para que pantalla, si tu escoges ser un sanador, entonces serás un aprendiz humilde no reclamaras el tiempo perdido de tantos años de estudio, no te apegaras al pasado, y solo el presente te hará soberano con el nacer, morir y sacrificio. En el pasado y presente han habido grandes Farmacistas  de no ser así, esta enseñanza seria pura teoría y una posibilidad no demostrable ¿pero cómo reconocer a un verdadero farmacista? Sencillo, por sus hechos, cuando tienes frente a ti  un verdadero farmacista sanador, tiene dos caminos, o te retiras por que no te convence, o no vibras con él, te molesta su conocimiento; o bien sentimos una profunda identificación con su presencia, la cual nos da paz y silencio en nosotros y como estas dispuesto a estudiar esta ciencia sutil déjame concluir con esta frase: “El conocimiento hay que  merecerlo y es tu padre interno el que se reserva el derecho de dárselo a quien le place…” sea este médico o sacerdote, si te cansaste de la homeopatía que adormece, pues ven con tu libreta de notas y tu grabadora a conocer la farmacopea de 2° Orden para despertar.

 

Esta es la historia del doctor HAHNEMANN: 

Esta historia comienza un día en que el doctor Hahnemann en la consulta, se acerca a la sala de espera y dice: Marchaos, amigos míos, me resulta imposible procuraros el bienestar que me pedís; marchaos no quiero robaros vuestro dinero, el doctor se encontraba abatido, por no tener un medio verdaderamente científico para ejercer la medicina y conseguir el único y verdadero propósito de todo medico: aliviar y eliminar el dolor en los enfermos. 

Resuelve abandonar la practica medica alopática por que comprende que con esta medicina  todo lo que hacía era robar, así decide no aceptar la cátedra ofrecida por la universidad de Dorpat, ya que continua con la esperanza de alcanzar más conocimientos médicos.

La traducción en 1790 de la materia médica del médico escocés William Cullen,  profesor de la facultad de medicina de Glasor W, le lleva a prestar atención a la monografía correspondiente a la cinchona  succirubra o quina, idónea en el tratamiento del paludismo o fiebres intermitentes. Espíritu investigador y curioso decide experimentar sobre sí mismo el efecto del polvo de la corteza de quina, este fue el punto de partida en donde nace “lo semejante cura lo semejante”.

(Ver prontuario de homeopatía Pag. 69 de Juan Carlos Avilés)

 

Parágrafo No. 2

 

¿Antes de que nos des vuestra información sobre la eficacia del tratamiento homeopático espiritual, deseamos que nos expliques si el maestro Hahnemann ascendió en su carrera a medicinas más sutiles?

 

Respuesta:  El maestro Hahnemann asciende del 5° orden material, al 4° orden energético en donde encuentran menos mása y más energía.

 

No pasa mucho tiempo en comprender que se había equivocado en cuanto a la preparación medicatriz por sucución traumática, que la farmacopea homeopática estaba desfasada en sus potencias por sucución. El doctor Hahnemann (1755 – 1843) aunque con algunos años de diferencia, fue contemporáneo del pionero del magnetismo y el mesmerismo, Antonio Mesmer (1734 – 1815) por lo que no resulta extraño que conociera muchas de las “mágicas” curas realizadas por él mediante sus tratamientos magnéticos o mesmericos y se sintiera influido por ellos, esto hizo que el maestro experimentara largo tiempo con imanes y cuando estuvo plenamente convencido de sus efectos benéficos, defendió enérgicamente su uso en sus escritos. 

En su extraordinario tratado “Materia Medica Pura, volumen II” el doctor Hahnemann dedica 54 paginas al tratamiento por imanes, y por ciertas medicinas preparadas por ellos, paralelamente, proporciona detallada información acerca de los imanes, incluyendo su preparación, y destina nada menos que 448 paginas a la descripción de los síntomas  cubiertos por, las medicinas homeopáticas especialmente preparadas para las tres diferentes propiedades de los imanes. Y con esta idea en mente el maestro Hahnemann decidió buscar la verdad, decide ascender del 4° orden homeopático, al 3er orden magnético, para ello, estudio todos los sistemás aplicados en su tiempo, y vertió su opinión sobre ellos en las últimás secciones de su Organon 286 a 293 de la sexta edición, en la Sección 286 comenta que: “la fuerza dinámica de los imanes minerales, la electricidad y el galvanismo actúan de una forma no menos poderosa que las medicinas homeopáticas”. Mientras que en el 288 observa que: “El magnetismo animal o mesmerismo constituye un invalorable y maravilloso don otorgado por Dios a la humanidad”, más adelante en la sección 289, analiza las posibilidades de un mesmerismo positivo y uno negativo, como así también la existencia de “pases” negativos y positivos. 

En el Organon, señala claramente las metas que cada médico deberá tener en mente, su enunciado fue el siguiente: 

Sección 1: “la sublime y única misión del médico es devolver la salud al enfermo; curarlo hasta sus últimás consecuencias”. 

Sección 2: “El ideal más elevado de la curación es una rápida, apacible y permanente restauración de la salud, o la suspensión y aniquilación de la enfermedad en toda su extensión, en la forma más corta, más confiable y menos lesiva posible, sobre la base de principios fácilmente comprensibles”.

 El doctor Hahnemann en su materia médica  pura, volumen II incluye 1243 síntomas

 Magnetis poli ambo 397 síntomas

Magnetis poli articus 459 síntomas

Magnetis poli australis 389 síntomas  

 

Los conceptos del doctor Hahnemann estaban demasiado adelantados en su tiempo, en que se sabía tan poco acerca de la naturaleza electromagnética, de la actividad celular, y de la importancia del magnetismo. Hoy sabemos que cada remedio que preparamos es la energía electromagnética del elemento en particular pero en 1920 la homeopatía sufre una nueva transformación que gracias al doctor Albert Abrams y George de la Warr crean la radiónica, o farmacopea sutil de la homeopatía, aquí surge el “Quien es quién?” de las artes curativas.

 

Parágrafo No. 3

 

Hemos escuchado sobre la medicina psiónica y la radiónica: ¿Qué relación tienen con la fuerza vital, o principio dejado por el maestro Hahnemann?

 Respuesta:  La medicina Psiónica, es un enfoque terapéutico basado en la utilización de la facultad radiestésica   y la homeopatía, que entre otras cosas le da esperanza a las numerosas personas que padecen los efectos nocivos de los miasmas y toxinas de la naturaleza hereditaria o adquirida, así como los efectos secundarios, frecuencias devastadoras, de la vacunación.

La radiónica, nacida en el área de la medicina, paso a manos de practicantes que no eran profesionales de la medicina, y en estas manos ha permanecido y se ha enriquecido desde entonces, desde allí es donde se han agregado  a este arte una serie de factores que hace que los médicos no los tomen en serio. Este no ha sido motivo para que la homeopatía no continuara con su vertiginoso ascenso del tercer  orden ascendiendo al 2º orden gracias al espiritualismo brasilero, no en vano el maestro Hahnemann, en su paragrafo 9º nos habla de:

 “La fuerza vital espiritual Dynamys” 

Qué quiso decir con la fuerza vital, energía espiritual, energía vital, no creerás que con 16 golpes o succiones del frasco liberarás la energía dinámica electromagnética suficiente para que se convierta en remedio, todos han creído que con sucución los átomos, se escinden liberando la energía perteneciente a esa sustancia en particular, y que tendrás dilución infinita, quedando así el frasco con transmutación biológica. Muchos juran que con la mano hacen transferencia de electrones, o mutar un Ion en otro Ion, o transmutaciones biológicas, ojalá no sea de los que se cree este cuento, que con la simple sucución de tu mano lograras el equilibrio del patrón energético, o fuerza vital, que tu remedio es un resonador que armoniza y estimula la curación, si crees esto entonces como demuestras que tu medicamento es homeopático, ¿podrás sustentarlo?

 Que crees que dijo el maestro en el Organon sobre “Fuerza Vital, espiritual o “energética dynamis”, lo que si te aseguro es que no es el resultado obtenido por tu sucución manual.

 ¿Entonces qué  quiso decir? 

Fuerza vital quiere decir “soplo de vida” y, es la manifestación centrifuga de uno de los dos poderes cósmicos de Dios, el maestro Hahnemann dijo “fuerza vital” y solo hay tres energías emanadas del sol, que es el centro principal de la vida en la tierra, la pedagogía, destaca tres y ellas son”Fohat” conocido por nosotros  como electricidad, que puede transformarse en calor, magnetismo, luz, fuerza, movimiento, fuego serpentino, energía solar muy vigorosa. 

La tercera fuerza o elemento en potencia es el “prana” cuya energía o vitalidad en potencia es responsable de todas las manifestaciones de la vida en el universo.

 Así fue como le capte el pensamiento al Dr. Hahnemann para preparar mi propia “farmacopea Egrégora” o “dinamis medicatriz” comprendiendo  que la sal, absorbe en su intimidad el “quantum” de esa fuerza vital espiritual indispensable para manifestarse en el mundo. En el parágrafo 16 dice el maestro: “nuestra fuerza vital por ser energía dynamis de índole espiritual”.

 

“No te parece compañero que el remedio, debe ser de índole “espiritual” o “espíritu vivo” y esto solo se logra a través de un arco iris curativo o también le podríamos llamar “agua besada por el sol” siendo esta una de las más finas, fáciles y baratas formas de introducir color al sistema.

 

En el 3° y 2° nivel, no hay recetario alopático ya que este ofrece serios peligros y no es aconsejable, solo la homeopatía  es la terapéutica más indicada, puesto que es una medicina de acción, enérgica y medicamentosa que actúa principalmente a través del sistema “etéreo-astral del periespíritu”, preparada y dinamizada por el magnetismo vital, por ello en este 2°  orden no se mezclan los medicamentos, porque  neutralizan la cualidad terapéutica.

 

Por ignorar los preceptos más comunes de la medicina homeopática muchos recetan media docena o más medicamentos homeopáticos mezclados en el mismo frasco, bastara para que uno de ellas produzca el milagro esperado, ignoran que las leyes sutilísimas que rigen la acción homeopática en el cuerpo humano, no acepta la mezcla de ciertas dosis que son antídotos, incompatibles o neutras entre sí.

 

Parágrafo  No. 4

 

¿En qué momento la homeopatía cruzo la frontera espiritual?

 

Respuesta:  En el tercer orden y en el segundo es cuando el verdadero sanador descubre que la homeopatía es una terapéutica que se encuentra en las fronteras espirituales, y las condiciones Psíquicas negativas perjudican su incorporación energética, mientras que la disposición favorable es base para el éxito, que la curas por la homeopatía no son tan espectaculares y tan rápidas como las que se obtienen con la terapéutica alopática, toda vez que esta suprime los síntomas  dolorosos de modo brusco, aunque puedan ocurrir futuras recaídas más peligrosas o recrudecen las enfermedades crónicas e incurables incubadas en el organismo.

 Las dosis homeopáticas, cuando son individualizadas con precisión por el homeópata, no solo solucionan las causas de la enfermedad extinguiendo los síntomas  mórbidos que afectan cualquier región orgánica, sino que actúan profundamente en la intimidad del organismo y resuelven otros estados enfermizos que puedan presentarse en el futuro.

Los que recuren al tratamiento por “homeopatía espiritual”, quedan generalmente vacunados contra varios tipos de brotes epidémicos contagiosos, sin tener que sufrir el peligro de saturación medicamentosa, la homeopatía reeduca el organismo para mantener activa su defensa y proporcionarle energías que serán controladas por el espíritu, para atender con mayor prontitud al equilibrio psicofísico, las altas dosis, higienizan el aura vital haciéndola más lucida, pues no solo favorecen la circulación desahogada de las energías que vitalizan todo el sistema, sino que establecen e ritmo del trabajo armonioso y coherente de los “chacras” sobre el “duplo eterico”, que es el cuerpo intermediario entre la relaciones del espíritu y el organismo carnal.

 

Es cierto que la depuración del espíritu  se debe procesar de dentro hacia fuera a través de la evangelización consciente y de una vida digna a la luz del día; pero, así como la absorción de fluidos animales inferiores que ofusca y oscurece el éterico. Así la homeopatía ayuda a eliminar estos fluidos perniciosos.

 Parágrafo No. 5

 ¿Qué relación existe entre Espiritualidad y la Homeopatía?

 Respuesta:  El maestro Hahnemann ascendió hasta el segundo nivel pero no alcanzo a desarrollarlo, en el tercer nivel Mesmerico, nos dejó las bases para que los homeópatas radiónicos continuemos su desarrollo a través de la Egrégora, hasta aquí llego su maravillosa obra.

 De aquí en adelante es la historia Juveriana o continuación de lo dejado por el maestro Hahnemann ya que en su época no lo sabía todo, ahora estamos más informados, la homeopatía radiónica no es ajena a la llegada de la biología molecular, el conocimiento de los neurotransmisores y su acción reguladora sobre el sistema y la comprensión de que moléculas endógenas como las hormonas, la endorfinas, la Interleukinas, etc., operan en el organismo a dosis que oscilan entre el 1 X 10  y 1 X 10  complementada con el descubrimiento de la física quántica, y de la posible acción dinámico-energética de sustancias en altísima dilución a un por encima del número de Avogadro, abrió a la homeopatía y al tratamiento con diluciones infinitesimales, la posibilidad de reintegrar dentro del arsenal terapéutico de la homeopatía radiónica moderna.

 

Lo que el maestro Hahnemann nos dejó en su legado es que el magnetismo y la energía está en todas partes y en todas las cosas vivientes, que debemos aprender a manejarlas correctamente, este es el secreto y la diferencia entre el éxito y el fracaso.

 

Somos baterías humanas con cargas de energía, cuando nuestra vibración esta baja la batería se descarga y no funciona bien, un adecuado medicamento nos eleva la vibración dándonos poder y energía.

 

Leyes ajustadas a nuestra época:

 

  1. El universo es un conjunto de glóbulos imantados que se atraen y repelen mutuamente, los hombres mal equilibrados son imanes perturbados, todos sabemos de los aromas del cielo mezclados con el espíritu de la tierra, y nacidos bajo la influencia de distintas estrellas.

 

  1. Todos los seres que viven bajo una forma, son polarizados para aspirar y respirar la vida universal.

 

  1. La electricidad solo es apenas el calor especial producido por la circulación del magnetismo.

 

  1. El remedio no cura las dolencias por la acción propia de su sustancia, más si, por sus propiedades magnéticas.

 

  1. las fuerzas magnéticas, en los tres reinos, son hechas para equilibrarse por la fuerza de los contrarios.

 

  1. no hay una planta, no hay un insecto no hay una piedra que no oculte una virtud magnética, y no pueda servir sea a la buena o a la mala influencia de la voluntad humana.

 

  1. El hombre tiene el poder natural de aliviar a sus semejantes por la voluntad, por la palabra, por la mirada, y por los signos, para ejercer este poder es preciso conocerlos y creer en ellos.

 

  1. Toda determinación a la acción es una proyección magnética, todo consentimiento a una acción es una atracción del magnetismo, todo acto con sentido es un pacto, todo pacto es una obligación, libre al principio, fatal después.

 

  1. Para obrar sobre los demás, sin esclavizarse, es necesario estar en una independencia perfecta, que solo a Dios pertenece. ¿Puede el hombre ser Dios? ¡Sí!… por participación.

 

  1. ejercer un poder si ser perfectamente libre, es sacrificarse a una gran fatalidad, es por esto que un mal médico no puede arrepentirse y necesariamente es condenado.

 

  1. El conocimiento que tiene un homeópata y un alópata es diferente, solamente que el homeópata se asegura en el árbol cuando corta la rama, mientras que el alópata está suspendido en la propia rama que quiere cortar.

 

  1. disponer de las fuerzas excepcionales de la naturaleza es ponerse fuera de la ley, es, por consiguiente, someterse al martirio siendo justo, un legítimo suplicio si no lo fuese.

 

Puntos extremos:

 

  1. la fuerza de los imanes está en sus dos polos opuestos, y su punto equilibranté en mitad de los mismos.

 

  1. la acción de un polo es equilibrada por la del contrario, tal como sucede con el movimiento del péndulo, el desvío a la izquierda del punto central corresponde a igual desvío hacia la derecha, esta ley del equilibrio físico es también la del equilibrio moral; las fuerzas están en las extremidades y convergen en l punto central, entre los extremos y el medio solo encontramos la fragilidad los débiles y los tibios son aquellos que se dejan llevar por el movimiento de los otros y que son incapaces de movimiento propio.

 

  1. los extremos se asemejan y se tocan por la ley de analogía de los contrarios, constituyen el poder de la lucha por que no podrían confundirse, si por ejemplo vienen a mezclarse lo frío.

 

Para terminar este aparte déjame decirte que:

  • La espiritualidad es una doctrina de esclarecimiento del espíritu inmortal.
  • La homeopatía es la ciencia que estudia y trata los efectos mórbidos que la mente produce en el organismo psicofísico.

 Su aplicación terapéutica es integral, puesto que cura al cuerpo estudiando las reacciones mentales de los enfermos, emanando de allí, la eficacia del tratamiento.

 Parágrafo No. 6

 ¿Cómo debemos entender esa medicación con el tipo mental del enfermo?

 Respuesta: Samuel Hahnemann, el pionero de la ciencia homeopática, no sólo consideró, sino que probó, que la enfermedad, como la salud se origina en la mente, en las emociones y acciones de la persona. Por esa causa, debe tratarse como un todo vivo, es decir, cuerpo y alma, pues las manifestaciones físicas atañen a la parte grosera o densa del cuerpo físico. La salud como la enfermedad, provienen desde el interior hacia afuera y de arriba hacia abajo, o sea, desde el alma hacia el cuerpo. Esa conceptuación era muy atrevida para la época y que hoy la reafirma la Espiritualidad. Esa conceptuación que se preocupa por la cura del alma y consecuentemente, por la salud del cuerpo. Además, una conocidísima entidad predijo que “La medicina del futuro, tendría que ser eminentemente espiritual, sin mancha alguna, provocada por la fiebre del oro; y los apóstoles de esa realidad grandiosa, no tardarán en aparecer en los horizontes académicos del mundo, cual testimonio del nuevo ciclo evolutivo de la humanidad”.

 

La Homeopatía es la medicina de orden psíquica, capaz de drenar de la mente indisciplinada los residuos nocivos del enfermo, en perfecta sintonía con el Espiritualismo, que esclarece a los hombres para que “no pequen más”, así gozarán de una perfecta salud.

 

Parágrafo No. 7

 

Es difícil comprender que la medicación homeopática, pueda interferir directamente en el seno del alma, mientras detectamos fácilmente úlceras, atrofias, congestiones hepáticas, inflamaciones renales, fiebres, afecciones pulmonares y cánceres, cosas que son objetivas y dilacerantes en el cuerpo físico.

 

Respuesta: La salud y la enfermedad son el producto de la armonización o desarmonización del individuo hacia las leyes espirituales, las que, desde el mundo oculto actúan sobre él plano físico. Las molestias, en general, tienen su comienzo en el mundo psíquico e invisible para los sentidos de la carne, y advierten que el alma está enferma. El cuerpo carnal es el centro de convergencia de todas las actividades psíquicas del espíritu encarnado, cuyo comportamiento orgánico o fisiológico depende fundamentalmente de los pensamientos y de los sentimientos del ser. Si el hombre controla su mente y evita los bombardeos perniciosos que le sacuden toda la contextura carnal, definitivamente gozará de muy buena salud, porque permite a las colectividades microbianas que conforman el cosmos celular, a que trabajen satisfactoriamente a los fines de componer el organismo físico.

 

Parágrafo No. 8

 

¿Cuáles son, vuestras consideraciones sobre el aforismo que dice, que la enfermedad y la salud vienen de “arriba hacia abajo” y de “adentro hacia fuera”?

 

Respuesta:  El espíritu encarnado piensa por la mente y siente por el astral y reacciona por el físico. A través de la mente, circulan de “arriba hacia abajo” los pensamientos de odio, envidia, sarcasmo, celos, vanidad, crueldad y orgullo, incorporando en su pasaje las emociones del llanto, miedo, alegría o tristeza y que ineludiblemente perturban el equilibrio del organismo físico. El miedo ataca la región umbilical, a la altura del nervio vago simpático y puede alterar el funcionamiento del intestino delgado; la alegría afloja el hígado y drena la bilis; el sentimiento de piedad se refleja instantáneamente hacia la zona del corazón. La envidia comprime el hígado, derrama la bilis, confirmando así, el viejo refrán de que la “criatura cuando queda amarilla es porque le invade la envidia”. El miedo produce sudores fríos y la adrenalina puede llegar a erizar los cabellos, mientras la timidez hace fluir la sangre al rostro, causando rubor. El hombre queda mortalmente pálido delante la fiera o el enemigo implacable; la cólera congestiona el rostro y paraliza el flujo de la bilis; la repugnancia expulsa el contenido de la vesícula hepática, cuya penetración en la circulación produce náuseas y vómitos.

 

Existe el eczema a causa del cólera o de la injuria después de la intoxicación hepática, cuyas toxinas mentales penetran en la circulación sanguínea; la urticaria es común en aquellos que viven bajo tensiones nerviosas y preocupaciones mentales. Las emociones violentas, de alegría o desesperación, provocan muertes, súbitas debido a un síncope o apoplejía.

 

Todas las partes del cuerpo humano son influenciadas por la mente, a través del cerebro humano, cuyas ondas de fuerza descienden por el cuerpo y se gradúan conforme a su campo energético. La onda de rabia llega a crispar las extremidades de los dedos, pero las ondas emitidas por sentimientos dulces, llenos de bondad o perdón aflojan los dedos de la mano, cual verdadero gesto de paz. Hay una gran diferencia entre la mano movida por un gesto de odio, y la que bendice, A través del sistema nervioso, circulatorio, linfático y endocrino, las emociones alteran la función normal de los órganos del cuerpo físico; Después de observaciones tan lógicas, Hahnemann, comprobó que la terapéutica más capacitada para actuar e influir en la raíz de las emociones y de los pensamientos perturbados; es la homeopatía.

 

Las dosis infinitesimales y potenciadas por el proceso homeopático, desahogan del psiquismo el potencial peligroso generado por la mente indisciplinada. Es una terapéutica exacta, que reactiva los órganos abatidos, sin exigirle la drenación violenta ocasionada por la medicación tóxica alopática.

 

Parágrafo No. 9

 

Interpretamos el sentido de vuestras palabras y lo expresado por Hahnemann, pero no podemos comprender, en dónde se encuentra la relación entre la Espiritualidad y Homeopatía. ¿Nos podéis aclarar ese punto?-

 

Respuesta: La Espiritualidad enseña al hombre a dominar sus pensamientos indisciplinados y pecaminosos, mientras que la Homeopatía actúa a nivel mental, ayudando al cuerpo físico a liberarse de los residuos deletéreos que lo enferma. La Espiritualidad esclarece al espíritu y la Homeopatía lo ayuda eficientemente.

 

Parágrafo No. 10

 

¿No cabe criticar severamente a la Homeopatía, debido a su interferencia, al destruir los efectos pecaminosos de las personas que producen dichos venenos por fuerza de sus malos pensamientos y que son responsables por la enfermedad engendrada? Ese proceder, ¿no debilitaría el sentido rectificador de la Ley del Karma, que establece la relación de la culpa, conforme haya sido ésta?

 

Respuesta:  No existe el Mal absoluto ni el castigo en las fuentes eternas de Dios; todo sufrimiento humano es el producto de las contradicciones del mismo hombre contra las leyes de la vida. Lo que se considera por castigo, apenas resulta ser el reajuste del espíritu hacia su ventura eterna. Las leyes de Dios, que regulan las actividades y el progreso espiritual no se conmueven por las súplicas melodramáticas de las personas, ni reaccionan por las rebeldías humanas. El sufrimiento y los correctivos obedecen a las perturbaciones, lo que podría interpretarse, como la aplicación científica de esas leyes beneficiosas. Por eso, la filosofía, la religión y la ciencia del mundo encausan sus esfuerzos con la finalidad de solucionar los difíciles problemas, generados por los hombres en todos los sectores de la vida. Dios no quiere el castigo de sus criaturas, sino, su felicidad. Si la Homeopatía no debe sanar los efectos malignos causados por los pensamientos y emociones equivocadas, para no perturbar la Ley del Karma, entonces, La Espiritualidad tampoco debería esclarecer a los seres humanos antes de pecar.

 

Parágrafo No. 11

 

¿Por qué los médicos espirituales sólo recetan la medicina homeopática, si en algunos casos no dio resultados positivos?

 

Respuesta: Obedeciendo a la Ley del Karma, existen criaturas que no merecen la cura por las dosis infinitesimales de la homeopatía. No son predispuestas para ese tratamiento racional e indoloro, por eso, la receta médica homeopática no les hacen efecto.

 

Parágrafo No. 12

 

¿Cómo se explica vuestro decir sobre las personas con predisposición electiva hacia la Homeopatía?

 

Respuesta:  Indudablemente, que las personas curadas por la homeopatía se debe a su predisposición, diríamos, son más armónicas en todas sus cosas, de aquellas otras, que sólo reaccionan bajo el toque de la medicina alopática. La homeopatía no produce reacciones dolorosas y violentas; no requiere perforar las carnes por las agujas; no es medicina tóxica o repulsiva, que elimina un síntoma y provoca otro más grave. Por eso, hay enfermos cuyo karma les da una naturaleza que sólo reaccionan a los medicamentos agresivos y dolorosos, creyendo entonces, que la medicina infinitesimal es inocua.

 

La Espiritualidad es una doctrina de esclarecimiento espiritual y puede apoyar a la medicina homeopática, que actúa con mucho éxito en las funciones de la mente humana. Las personas, que son sanas de pensamientos y sentimientos, son más sensibles a la terapéutica que actúa en el psiquismo, como es la Homeopatía. Existe una gran simpatía y armonía entre la doctrina esotérica y el sistema homeopático, puesto que ambas obedecen a la ley de “los semejantes atraen a los semejantes” y a la ley kármica, que dice “las mismas causas generan los mismos efectos”. En su actividad bienhechora, La Espiritualidad conduce a las personas para su pronta evangelización. Ese estado de cosas les limpia la mente y les purifica los sentimientos, logrando las curas de las enfermedades del alma, como son el odio, la rabia, la lujuria, la violencia, la crueldad y el orgullo.

 

De esa forma, es la providencia más eficiente para disminuir las enfermedades del mundo, ya que las molestias son el producto de las actitudes del alma. A medida que el hombre se evangeliza, resulta un paciente mucho más fácil de curar por la homeopatía, porque es la medicina electiva para las personas de buen nivel espiritual.

 

Parágrafo No. 13

 

¿La Homeopatía es medicina adversa a la Alopatía?

 

Respuesta: La Homeopatía no es una doctrina médica con aspectos adversos a la Alopatía, sino, la resultante natural del progreso terapéutico en el mundo terreno y conforme al progreso espiritual, es decir, a la evolución mental y psicológica del hombre.

 

Parágrafo No. 14

 

¿Existen otros motivos que prueben que la Homeopatía es una medicina de gran alcance psíquico?

 

Respuesta: En el tratamiento de la salud humana debemos reconocer la disciplina y acción de una Ley Espiritual, que además de sustituir progresivamente las técnicas terapéuticas de acuerdo con el progreso mental y científico del hombre, se preocupa por la superación de las curas psíquicas.

 

En el mundo material, al hombre se le trata conforme a su grado de evolución espiritual. La medicina fuerte del pasado con su corte de aplicaciones dolorosas, fueron los grados ascendentes para alcanzar la medicina alopática del siglo actual, donde se cuenta con el beneficio de la penicilina, de las sulfas y de la anestesia. La Homeopatía es, en la actualidad, el mayor de los grados, alcanzado por la medicina del mundo y es el “eslabón” de acceso para la futura medicina psicoterápica. Cuando el hombre obtenga un mejor condicionamiento espiritual.

 

El paciente del médico homeópata no se le debe considerar como un ser que sólo sufre por un órgano o sistema afectado, por encima de todo, se le debe estudiar en razón a su tipo psicosomático, teniendo en cuenta su idiosincrasia y síntomas  mentales. La suma total, o sea, mental, psíquico y físico del individuo, es lo que interesa al médico homeópata; su entendimiento psicológico, su sentimiento, emotividad y raciocinio, confrontado con el ambiente donde vive. Cualquier manifestación enfermiza en el individuo no es aislada o ajena al sentimiento, razón y voluntad, pues, lo contrario, sería alienación mental, descontrol orgánico y por ende, su muerte fatal.

 

De ahí, entonces, la correlación de la Homeopatía con la sabiduría divina, pues si el hombre es un todo manifestándose en el escenario del mundo, cuando se enferma, debe ser tratado de “acuerdo a sus obras”, es decir, conforme a sus realizaciones, pensamientos, voluntad y sentimientos, consagrados en su vida. Física y psíquica. El médico homeópata esclarecido, examina al paciente y se preocupa por su temperamento, manías, reacciones emotivas, creencia o negaciones, gustos artísticos y si es posible, sus virtudes y pecados. Sólo así, podrá recetarle de acuerdo a su carácter y al cuadro mental que presenta, prescribiendo la dosis de mayor cobertura para la manifestación mórbida del alma y del cuerpo afectado.

 

He ahí, por qué la medicina homeopática es profunda en su acción psíquica sobre los enfermos, puesto que no cuida únicamente de las manifestaciones mórbidas del cuerpo físico, sino, por la síntesis mental, moral, espiritual y física.

 

Parágrafo No. 15

 

¿Nos podéis ejemplificar la relación que existe entre la Ley Kármica y el tratamiento empleado por la Homeopatía? 

 

Respuesta: En Homeopatía, las dosis infinitesimales dinamizadas en determinados venenos o sustancias, deben curar las enfermedades, provocadas por las mismas o similares ingeridas en la tintura madre. A la Ley Kármica se la puede considerar una especie de “homeopatía espiritual”, puesto que acciona bajo la disciplina de los “semejantes” para curar a los espíritus en falta. El tirano será esclavo, el orgulloso humillado, y el cruel, victimado por el despotismo tiránico, rectificándose en existencias futuras, a semejanza de dosis pequeñas y constituidas de los mismos elementos que causaron la “enfermedad espiritual”. La Ley del Karma, como la Homeopatía, reeduca al espíritu errado y enfermo sin violentarlo, pero le proporciona la renovación a través de los caminos educativos, bajo la predominancia de los semejantes, de la cual hizo mal uso. La Homeopatía cura el delirio con la dosis infinitesimal de la belladona, porque esa sustancia ocasiona el delirio cuando se toma en dosis masiva; la Ley del Karma cura el orgullo del espíritu, sometiéndolo deliberadamente a las dosis pequeñas de la humillación, producidas y aplicadas por intermedio de los hombres orgullosos y bajo la ley de los “semejantes”.

 

Parágrafo No. 16

 

Y, ¿cuál es la diferencia entre la Ley Kármica y el tratamiento alopático?

 

Respuesta: La Ley Espiritual, por ejemplo, en vez de violentar al enfermo que sufre enfermedades virulentas y propias de ser tratadas con la alopatía, pero que en definitiva no elimina la causa interior que la promueve, prefiere kármicamente colocarlo entre los males menores, a fin de ir decantando de a poco el mal enfermizo que engendró en el pasado, acompañándolo con el tratamiento homeopático.

 

Por lo tanto, la Ley del Karma reeduca al tirano, haciéndole sentir en sí mismo, en dosis homeopáticas, los mismos efectos tiránicos y perjudiciales que sembró otrora. Pero, le deja el raciocinio abierto para que comience su rectificación psíquica, a semejanza de lo que hace la medicina homeopática, que reeduca el organismo sin violentarlo, predisponiéndolo hacia una mejor cohesión mental.

 

Además, como la purificación del espíritu debe procesarse de “adentro hacia afuera”, por medio de la evangelización consciente y a través de una vida ejemplar, toda absorción de fluidos animales inferiores ofusca u oscurece el campo áurico del periespíritu. La cólera, violencia, crueldad, envidia, perfidia, celos u orgullo, son estados instintivos heredados de la animalidad y archivados en el depósito de la “mente instintiva” del subconsciente. Por eso, las causas que enferman al cuerpo físico, descienden de la mente, o bien, como dice Hahnemann, de arriba hacia abajo, y como nosotros lo vemos, decimos que ese descenso enfermizo adensa al periespíritu en base a la toxicidad mental.

 

En consecuencia, la terapéutica homeopática, cuyas dosis infinitesimales y acción por la ley de los “semejantes curan a los semejantes”, alcanza lo íntimo del espíritu, haciéndole drenar las toxinas perjudiciales, o residuos mentales, por lo tanto, es una excelente terapéutica para el mismo espíritu.

 

Parágrafo No. 17

 

¿Qué relación existe entre el tipo electivo para La Espiritualidad y el enfermo con predisposición hacia el tratamiento homeopático?

 

Respuesta: El individuo electivo para la homeopatía es aquel que tiene predisposición mental y psíquica para ese delicado tratamiento. Así, como hay personas predispuestas para la música, pintura o escultura, lo mismo sucede con los que son sensibles al medicamento homeopático, cuyo psiquismo confía en la droga, a pesar de la apariencia inocua. Considerando que la homeopatía es una terapéutica enraizada en los planos espirituales, todas las condiciones psíquicas positivas, ayudan a la asimilación energética de las dosis muy diluidas, mientras que las disposiciones negativas, son contrarias a estos procesos. El individuo de sensibilidad espiritual, accesible a las ideas buenas, que se preocupa por su redención y ascenso espiritual, es “simpático” o electivo a la homeopatía, porque su disposición superior lo encamina hacia la efectividad de la medicina, cuya acción fundamental se produce en la intimidad de la contextura del periespíritu.

 

Lo mismo sucede con la persona “afín” o electiva a la Espiritualidad, porque es una consecuencia de la disposición, sensibilidad y atracción íntima con los principios de acentuada predominancia espiritual. Indiscutiblemente, que sólo se convierten a la Espiritualidad las personas cansadas de las ceremonias, promesas, cultos, sacerdocio organizado, supersticiones y “tabúes” religiosos. Buscan la doctrina que les conforme la sed de esclarecimientos, pero “directos” para su alma atribulada; desean el conocimiento y el derrotero espiritual, exceptuado de cualquier rito o interpretaciones dudosas. Prefieren que el esclarecimiento les llegue al fondo del alma sin complicaciones simbólicas o complejidades iniciáticas. Y La Espiritualidad, terapéutica directa para las necesidades del alma, se asemeja a la medicina homeopática, cuya acción alcanza el dominio de la mente humana y ejerce la cura deseada.

 

Parágrafo No. 18

 

Y, ¿cuáles serían los pacientes adversos a la homeopatía?

 

Respuesta: El glotón, el impiadoso, el descreído, el libidinoso, el alcohólatra, el colérico, el avariento o el celoso, no son afines a la terapéutica suave y generosa de la Homeopatía, porque sus mentes son usinas generadoras de fluidos deletéreos y aniquilantes de la acción energética de las dosis infinitesimales. Mientras que el hombre frugal, piadoso, pacífico, honesto, abstemio y espiritualista, reacciona con extrema facilidad a la medicina homeopática porque su elevada condición psíquica se afianza al tipo sutil y suave de la citada medicina.

 

Parágrafo No. 19

 

Considerando que la función espiritual de la Homeopatía es curar el cuerpo físico y no la moral del enfermo, a nosotros nos extraña, que la simple creencia o no, como la naturaleza de las virtudes y pecados, puedan influir en ese tratamiento. ¿No es verdad?

 

Respuesta: Las dosis homeopáticas incitan las energías acumuladas en la intimidad de las fuerzas creadoras, de ese mundo infinitesimal; consecuentemente, ejercen mayor acción en el individuo superior, afectado a las ideas constructivas y a las virtudes del espíritu. El hombre interesado en su redención espiritual, es una criatura de frecuencia elevada en su contextura periespiritual a causa de su magnetismo y disposición mental optimista. En el ansia de superar el dominio instintivo de las fuerzas ocultas del mundo animal, eleva la frecuencia vibratoria de su psiquismo.

 

Cuando es consciente de su sobrevivencia espiritual, siendo más esperanzado, se vuelve optimista, confiado y ordenado en sus pensamientos, facilitando extraordinariamente la acción homeopática en la delicada contextura del periespíritu. La función de la Homeopatía es “despertar” energías en el cuerpo humano, siendo preciso que el enfermo presente condiciones apropiadas para, la medicación, sin rechazar o bombardear su acción sutilísima. Por eso, cuando el médico se ve imposibilitado para curar al hombre de instintos primarios e inmorales, alcanza notable éxito ante un paciente místico, cuya alma comprensible, de naturaleza frugal y pacífica, es de óptima “efectividad” para el tratamiento terapéutico.

 

En verdad, la Homeopatía no tiene por finalidad médica, resolver los problemas morales del ser, sin embargo, como depende de las condiciones mentales del enfermo» su éxito consiste en dinamizar las energías de su mente, antes que violentarlas. Del grado de esa receptividad homeopática, depende la cura, como, la exacta prescripción de la dosis, baja o más alta. Por eso, las criaturas curadas fácilmente por la homeopatía, no reaccionan negativamente y jamás cambiarían esa medicación suave, por otra violenta y dolorosa» como son las drogas de acción tóxica o de gustos repulsivos.

 

Parágrafo No. 20

 

¿Existe alguna otra relación simpática entre la Espiritualidad y la Homeopatía?

 

Respuesta: Bajo el concepto homeopático no existen enfermedades, pero sí enfermos; bajo el concepto espiritual, no existen pecados, pero sí. Pecadores. En ambos casos, la acción terapéutica debe concentrarse en los individuos “enfermos” o “pecadores”, antes de buscar cualquier entidad enfermiza o responsable.

 

La cura homeopática dependerá del propio paciente, conforme al celo, perseverancia paciencia y confianza en el tratamiento sutil, de lo que el médico le prescriba en las dosis infinitesimales. La dieta, reposo, control, emotividad y serenidad mental son los factores positivos y eficientes para una cura más pronta.

 

La Homeopatía se ejerce a través de la mente y de los sentimientos del ser, entonces, alcanza lo íntimo de la contextura periespiritual y cual impacto atómico certero, impulsa hacia las vías emuntorias el morbo psicofísico. Mientras que la medicina a Alopática, en vez de catalizar las energías vitales del organismo humano, penetra bruscamente en el cosmos celular, arremetiendo con el quinismo de las sustancias tóxicas inyectables, provocando las reacciones violentas de la vieja disciplina de los “contrarios” preconizada por Galeno.

 

Hay religiones que combaten el pecado y se olvidan de esclarecer al pecador, pues lo excomulgan y le decretan la violencia sádica del infierno; hay doctrinas que esclarecen al pecador y lo ayudan a redimirse en forma tolerante, afectuosa y sin amenazas. Siendo así, la Alopatía ataca las enfermedades y la Homeopatía ayuda a los enfermos.

 

Parágrafo No. 21

 

En vuestras consideraciones dijisteis que pueden modificarse ciertas situaciones emotivas y mentales, es decir, en el tratamiento homeopático. Preguntamos: ¿ese proceder no induce a pensar en una nueva terapia, que es capaz de modificar mecánicamente la conducta del individuo? De esa forma, ¿no desaparece la responsabilidad y el mérito espiritual del hombre en conocerse a si mismo y orientar conscientemente su propia evolución?

 

Respuesta: Pensando las cosas mejor, el ciclo de las reencarnaciones ¿no es una terapéutica divina, que obliga al espíritu a rectificarse y a progresar compulsoriamente, colocándolo en ambientes hostiles o en medio de la familia, cuyos miembros pueden ser adversarios del pasado a fin de purgar sus enfermedades espirituales? ¿Cuántas veces el hombre es abatido por la deformidad física, por una molestia congénita, que lo paraliza orgánicamente, quedando a merced de las vicisitudes económicas y morales, obligándolo a encuadrarse en los dictámenes del Bien? Aunque todo eso parezca calamitoso, el espíritu no pierde el mérito de su rectificación espiritual, pues delante de la escuela implacable de la vida física, es su conciencia la que decide respecto a lo que aprovecha o desprecia sobre la inexorable terapéutica kármica, aplicada compulsoriamente por la Justa Ley del Padre.

 

Las dosis infinitesimales, por el proceso homeopático, realmente pueden modificar ciertos síntomas  mentales del paciente, pues ellas descargan y volatizan los residuos psíquicos que se han acumulado a través del tiempo, ya sea intoxicando al peri-espíritu, descontrolando las emociones o afectando la dirección normal del espíritu. Es de sentido común, que algunas drogas tóxicas y entorpecedoras como el opio, la morfina, o “aurum metalicum”, mezcalina, el ácido lisérgico, la belladona o la cocaína, pueden influir en la mente perniciosamente, puesto que provocan distorsiones mentales, delirios alucinatorios, estados esquizofrénicos o melancolías en el psiquismo del hombre sano. Conforme a la ley homeopática, de que los “semejantes curan a los semejantes” esas sustancias y tóxicos, que en dosis alopáticas o macizas, provocan estados de morbidez en los pacientes o viciados, después de haberse dinamizado inteligentemente y suministradas en dosis infinitesimales, pueden efectuar curas en casos cuyos síntomas  sean semejantes. El impacto energético de la dosis infinitesimal libera al psiquismo de la carga, que se genera por el abuso de los tóxicos, como ser miasmas, virus psíquicos, enfermedades mentales y residuos que son la resultante de los desequilibrios emotivos.

 

Parágrafo No. 22

 

Bajo vuestra opinión, ¿La Espiritualidad contribuye al éxito de la Homeopatía, y ésta corresponde recíprocamente a la doctrina espiritual?

 

Respuesta: Indudablemente, ambas se Complementan en el binomio “psicofísico” en su acción benéfica en la intimidad del espíritu humano. La Homeopatía acciona en la intimidad del ser y ayuda a mantener el control psíquico. Distribuye la energía potencializada en medio del vitalismo orgánico, ayudando al espíritu para efectuar las modificaciones urgentes y saludables para el cuerpo.

 

Obviamente, es el psiquismo el que modifica el quimismo orgánico en base a la mejor disposición emotiva y energética y por lo tanto, su consecuente equilibrio fisiológico. El impacto energético producido en el campo mental y psíquico del paciente a través de la energía extraída de la sustancia material potencializada por las dinamizaciones homeopáticas, elevan la frecuencia vibratoria del espíritu enfermo, proporcionándole condiciones optimistas y estimulantes para sus reacciones favorables. Sin lugar a dudas, que mejorando el estado mórbido, también se reduce el pesimismo o la melancolía.

 

Por eso, que el médico homeópata, además de ser un hábil científico ha de ser un inteligente filósofo, para relacionar la terapéutica del mundo infinitesimal con los principios inmortales del alma.    

 

Aclarando la similia:      

 

La verdadera magia homeopática se funda en dos principios:

1-)Que lo semejante produce lo semejante.    

Juver dice:  O que los efectos semejan a sus causas.

2-)Que las cosas que una vez que estuvieron en contacto se actúan recíprocamente a distancia, aún después de haber sido cortando todo contacto físico, el primer principio pudo llamarse ley de semejanza y el segundo ley del contagio o contacto.    

 

Del primero de estos principios, el denominado ley de semejanza, el mago homeópata deduce que puede producir el efecto que desee sin más que imitarlo, del segundo principio deduce que todo lo que haga con un objeto material afectara de igual modo a la persona con quien este objeto estuvo en contacto, halla o no formado parte de su propio cuerpo.   

Los encantamientos fundados en la ley de semejanza pueden denominarse de magia imitativa u homeopática, y los basados sobre la ley contacto o contagio podrán llamarse de magia contaminante o contagiosa denominar a la primera de estas dos ramas de la magia con el término de homeopática es quizás preferible a los términos alternativos de imitativa o mimética, puestos que estos sugieren un agente consiente que imita, quedando por ello demasiado restringido el campo de esta clase de magia, cuando el verdadero mago homeópata radiónico se dedica a la práctica de estas leyes implícitamente cree que con ellas regulan las operaciones de la naturaleza inanimada, en otras palabras, tácitamente da por seguro que las leyes de semejanza y contagio son de universal aplicación, y no tan solo limitadas a las acciones humanas.    

 

Resumiendo:     “La magia es un sistema espurio de leyes naturales. Así como una guía errónea de conducta, es una ciencia falsa, y un arte abortado, considerada como un sistema de leyes naturales, es decir, como expresión de reglas que determinan la consecución de acaecimientos en todo el mundo, podemos considerarla como magia teórica; considerada como una serie de reglas que los humanos cumplirán con objeto de cumplir sus fines, puede llamarse magia práctica.       Más he de recordar al mismo tiempo que el homeópata primitivo o del siglo pasado conoce solamente la magia homeopática en su aspecto teórico; nunca analiza los procesos mentales en los que sus teorías están basadas y nunca lo reflejan sobre los principios abstractos entrañados en sus acciones, para el homeópata como para la mayoría, la lógica es implícita, no explicita; razón exactamente como digiere los alimentos, esto es, ignorado por completo los procesos fisiológicos y mentales esenciales para una u otra operación; en una palabra, para él la magia homeopática es siempre un arte nunca una ciencia, el verdadero concepto de la ciencia está ausente de su mente. Queda para el investigador filosófico descubrir el camino seguido por el pensamiento que fundamenta la práctica del camino seguido por el pensamiento que fundamenta la práctica del mago: desenredar los hilos que en reducido número forman la enrollada madeja; aislar los principios abstractos de sus aplicaciones concretas; en suma, discernir la ciencia espuria tras el arte bastardo.

 

Si es acertado el análisis de la lógica de los magos, sus dos grandes principios no serán otra cosa que las distintas y equivocadas aplicaciones de la asociación de ideas, la magia homeopática está fundada en la asociación de ideas por semejanza; la magia contaminante o contagiosa está fundada en las asociaciones de ideas por contigüidad, la magia homeopática cae en el error de suponer que las cosas que se le parecen son la misma cosa. La magia contagiosa comete la equivocación de presumir que las causas que estuvieron una vez en contacto siguen estando, más en la práctica se combinan frecuentemente las dos ramas, o, para ser más preciso, mientras que la magia homeopática o imitativa puede ser practicada sola, encontraremos generalmente que la magia contaminante o contagiosa va mezclada en su práctica con la homeopática o imitativa.    

 

Confrontadas así estas dos clases de magia, puede haber alguna dificultad en comprenderlas, más serán rápidamente inteligibles cuando las aclaremos con algunos ejemplos apropiados, ambas líneas de pensamiento son de hecho en extremo sencillas, elementales y con dificultad podrían ser de otra manera siendo tan familiares en lo concreto, aunque no ciertamente en lo abstracto, no tan solo para la inteligencia ruda del salvaje, sino también para la de la gente ignorante y estúpida de tosas partes, ambas ramas de la magia, la homeopática y la contaminante, pueden ser comprendidas cómodamente bajo el nombre general de magia simpatética, puesto que ambas establecen que las cosas se actúan recíprocamente a distancia mediante una atracción secreta, una simpatía oculta, cuyo impulso es transmitido de la una a la otra por intermedio de lo que podemos concebir como una clase de éter invisible no desemejante al postulado por la ciencia moderna con objeto parecido, precisamente para explicar cómo las cosas pueden afectarse entre sí a través de un espacio que parece estar vacío.            

 

Es conveniente poner en forma de cuadro las ramas de la magia según las leyes del pensamiento que las anima, en esta forma.       

 Ahora ilustremos con ejemplos estas dos formas de la magia simpatética, empezando por la homeopatía.  

Magia homeopática o imitativa.  

Quizás la aplicación más familiar del postulado “lo semejante produce lo semejante” es el intento hecho por muchas personas en todas las épocas para dañar o destruir a un enemigo, dañando o destruyendo una imagen suya, por creer que lo que padezca esta imagen será sufrido por el enemigo y que cuando se destruya la imagen el parecerá, esta práctica fue difundida en el mundo, hace miles de años fue conocida por los hechiceros de la india, Babilonia y Egipto como también por Grecia y Roma, hoy se ve en Australia y África.    Uno de los grandes méritos de la magia homeopática esta en permitir que la curación sea ejecutada en la persona del doctor en vez de la de su cliente, quien se alivia de todo peligro y molestia mientras ve al médico retorcerse de dolor.  Por otra parte la magia  homeopática y en general la simpatética juegan un gran parte en las precauciones que el cazador o pescador  toma para asegurar una abundante provisión de alimento, según la máxima de que “lo semejante produce lo semejante”, ´él y su compañero hacen muchas cosas imitando deliberadamente aquello que quieren conseguir y, por el contrario, evitan otras con cuidado por su parecido más o menos imaginario a las que serían desastrosas si se realizan.      En ningún sitio se lleva la teoría de la magia simpatética más sistemáticamente a la práctica para la protección del establecimiento de  alimentos que en las inhospitalarias regiones de Austria central, en cuanto a que “lo semejante produce lo semejante”, se observa que el sistema de magia simpatética no se compone solo preceptos positivos; comprende también un gran número de preceptos negativos o prohibiciones.      

 

Dice no solamente lo que hay que hacer, sino lo que no se debe hacer, los preceptos positivos son los encantamientos; los preceptos negativos son los tabúes, así, el tabú es hasta aquí una aplicación negativa de magia práctica, la magia positiva o hechicería dice: “has esto para que acontezca esto otro”, la magia negativa o tabú dice: “no hagas esto para que no te suceda este otro”, el propósito de la magia positiva o hechicerías es el de producir un acontecimiento que se desea; el propósito de la magia negativa o tabú es el de evitar es el suceso que se teme, más ambas consecuencias, la deseable y la indeseable, se suponen producidas de acuerdo con las leyes de semejanza y de contacto, y así como la consecuencia deseada no es realidad producida por la observancia de una ceremonia mágica, tampoco es la tenida por la violación de un tabú, si el supuesto daño se realizara siempre siguiendo a la violación de un tabú, este no sería sino un precepto de moral o de sentido común, no es tabú decir: “no pongas la mano en el fuego”, es un dictado del sentido común, pues el acto prohibido entraña un daño real, no imaginario.

 

 onde prevalecen tales creencias respecto a la conexión simpatética entre amigos a distancia, no debe extrañarnos que, sobretodo, la guerra, excita algunas de las más tiernas emociones humanas, aprovechando los lazos simpatéticos íntegramente en beneficio de los seres queridos que pueden estar en el momento luchando y muriendo.

 

Magia Contaminante

 

Anteriormente tratamos la magia simpatética que puede denominarse homeopática o imitativa, su principio director es, “lo semejante produce lo semejante” o en otras palabras, “que el efecto se asemeja a sus causas”, la otra gran rama de la magia simpatética, que llamamos magia contamínate o contagiosa procede de la noción de que las cosas que alguna vez estuvieron juntas quedan después, aun cuando se las separe, en tal relación simpatética que todo lo que se haga a una de ellas producirá parecidos efectos en la otra, así,  vamos que la base lógica de la magia contaminante, parecida a la de la homeopática, es una errónea asociación de ideas, su base física, si podemos hablar así, semejante a la base física de la magia homeopática, es un intermedio material de cierta clase que, a semejanza del éter de la física moderna, se supone que une los objetos distantes y conduce las impresiones del uno al otro.

 

       El ejemplo más familiar de la magia contamínate es la simpatía mágica que se cree existe entre una persona y las partes separadas de ella, tales como el cabello, uñas, etc., así que siempre que se llegue a conseguir cabello o uñas, se podrá actuar a cualquier distancia sobre la persona de quien procede, esta superstición es universal:

      

       Una curiosa aplicación de la doctrina de la magia contaminante es la relación y por lo común se cree que existe entre un hombre herido y el agente de la herida, así que todo lo que le haga al o para el agente de modo correspondiente afectara al paciente, par bien o para mal, Plinio nos cuenta que se ha herido un hombre y se esta apenando por ello, no hay más que escupirse en la mano herida y el paciente se sentirá instantáneamente aliviado.

 

Otras partes que comúnmente se cree permanecen en simpatética conexión con el cuerpo después de haber sido separadas físicamente de él, es el cordón umbilical y las secundinas, incluida la placenta.

 

La magia puede ser proyectada además sobre un hombre simpatéticamente, no solo por intermedio de sus ropas o partes separadas de su propio cuerpo, sino por sus mismas huellas.

He terminado esta primera lección analizando los principios generales de la magia simpatética en sus dos ramas a los que hemos dado los nombres de homeopática y contaminante o contagiosa.

 

Todos afirman que la homeopatía se fundamenta en leyes naturales ¿qué debemos responder? Un verdadero terapeuta  reflexivo y escrupuloso comprenderá que se debe dar una respuesta que apele al sentido de la lógica en la mente del que formula la pregunta.

 

Juver es  de los que cree que la homeopatía carece de soporte, si no se puede comprobar de una manera concluyente, que se base en forma firme en leyes fundamentales de la naturaleza.

Juver solo desea demostrar la “razonalidad lógica de la homeopatía” si mi esfuerzo sirve para demostrar nuevas investigaciones a lo largo de los lineamentos de la concordancia fundamental de la homeopatía con leyes universales, se habrá logrado el objetivo.

 

 

                   LEYES HOMEOPATICAS

 

  1. Relativas a la curación

Simila  similibus  curentur.

La curación tiene lugar desde arriba hacia abajo, desde adentro hacia fuera, desde un órgano más importante hacia otro menos importante, y en orden inverso al comienzo de los síntomas.

 

  1. Relativo a la acción

       La acción y reacción son iguales y opuestas

 

  1. Relativa a la cantidad y la dosis

      La cantidad de medicamento requerida esta en

       relación inversa con la similitud.

 

  1. Relativa a la cantidad.

La cantidad de acción necesaria para efectuar cualquier cambio en la naturaleza es la menor posible, la cantidad decisiva es siempre un mínimo, un infinitésimo.

 

  1. Relativo a la calidad

La calidad de la acción de un remedio homeopático está determinada por su cantidad, en su relación inversa.

 

  1. Relativo a empleo

La dosis y la cantidad que penetraran plenamente el organismo y estampara su sello esencial sobre la fuerza vital son los que afectaran la esfera funcional del individuo.

 

  1. Relativa al desarrollo biológico

       La función crea y desarrolla el órgano.

 

  1. Relativa al desarrollo de la enfermedad.

Los síntomas  funcionales  son producidos por la fuerza vital en proporción exacta con la profundidad de la perturbación. Los síntomas  funcionales preceden a las alteraciones estructurales.

 

  1. Relativos a la experimentación

1°)  Todo medicamento que en su estado natural afecta la energía vital en escasa medida solo desarrollara una experimentación en una alta potencia.

2°) Todo medicamento que en su estado natural perturba la energía vital provocando solo manifestaciones funcionales se puede experimentar en una forma no potenciada.

3°) Todo medicamento que en su estado natural perturba la energía vital provocando manifestaciones destructivas, debe ser experimentado solo en una forma potenciada.

 

  1. Relativa a la repetición (para las experimentaciones):

No repetir nunca las dosis mientras se manifiesta síntomas  producidos por la dosis ya recibida.

 

  1. Relativa a la repetición (para la curación):

No repetir nuca el remedio mientras continué actuando.

 

Reglas Juverianas 1 de 10:

 

Regla Juveriana 1 de 10:

 

“La magia contagiosa establece que:

Las cosas que han estado en contacto unas con otras siguen estándolo mucho tiempo después de que ha sido roto el contacto físico”.

 

 

Regla Juveriana 2 de 10:

 

“Todas las formas de magia simpatética suponen que las cosas actúan a distancia unas sobre otras mediante una atracción no identificada e inexplicable, efectuándose el contacto inicial por la voluntad del sanador”.

 

 

Regla Juveriana 3 de 10:

 

“la ley de simpatía se fundamenta en un principio mágico que dice así:

Todo acto imitativo produce aquello que está imitando”

 

Regla Juveriana 4 de 10

 

Las enfermedades son pecados del alma y no del cuerpo, que es inconsciente materia incapaz de pecar, la farmacopea homeopática (muerta) es inconsciente materia que obra tan solo dentro de la materia, y no tiene acceso a los mundos sutiles del alma que es raíz, causa y origen de toda enfermedad.

¿Se puede acaso limpiar de este lado del vidrio una mancha, que está ubicada en el otro lado del vidrio?

El saber Homeopático no es celeste sino terrestre, y por lo tanto puede instruir pero no elevar.

La farmacopea no está a la altura del éter.

 

Regla Juveriana 5 de 10:

 

“La quinta es la ley del reposo: Después del trabajo viene del descaso, descanso que se le da al medicamento después de dinamizarlo y potenciarlo, para que los enlaces se agrupen y así poder cuantificar su potencia,  y el potencial del sanador. Nada es inmóvil, todo vibra todo se mueve, principio de vibración”.

 

Regla Juveriana 6 de 10:

 

“El agente primario utilizado en la terapia de los centros es el color, se ha encontrado que el color es el agente curativo más efectivo para toda  forma especial de terapia radiónica” pero las farmacias homeopáticas solo conocen el ámbar, desconociendo la CROMOSOFIA. Principio de correspondencia, como arriba es abajo.

 

Regla Juveriana 7 de 10:

 

“Los efectos de una acción sufrida por una parte (testigo) separada del cuerpo, son resentidos por ese cuerpo entero, sin importar la distancia que existe entre esas dos partes separadas”. A este fenómeno se le ha llamado “ley de resonancia” por la analogía con los fenómenos observados en la física micro-vibratoria y en electrónica.

 

Regla Juveriana 8 de 10:

 

“Ciertas figuras geométricas o simbólicas son capaces de producir, de llevar, de propulsar ondas abstractas y puedes servir de antenas direccionales para alcanzar la meta apuntada”, se ha dado a este fenómeno el nombre de “ley de transferencia”, también por analogía.

 

Regla Juveriana 9 de 10:

 

“Los resultados obtenidos son proporcionales a la potencia del emisor (operador) como con la receptividad del recibidor (sujeto).

 

Regla Juveriana 10 de 10:

 

“Hablando de “dinámica” es la luna que hace pasar todas las cosas dentro del cuerpo  humano,  se produce como una manera un flujo y reflujo, hay periodos críticos en ciertas enfermedades, por cuyo motivo es muy importante conocer la influencia de este planeta. Existe un fuerza cósmica que culmina en la luna nueva y otra durante la luna llena todo lo que se inicia entre el tiempo de la luna nueva hasta la luna llena aumenta en intensidad y culmina hasta producirse en la luna llena, este periodo marca el flujo hacia fuera de la vida que surge del sol y que nos es reflejado por la luna, esta fuerza constituye un auxilio precioso para construir el cuerpo y mantenerlo en buena salud, desde la luna llena a la luna nueva (cuarto menguante), esta gran fuerza luminosa se va tornando más y más oscura y todo cuanto se había concentrado comienza a desvanecerse hasta desaparecer. Conociendo estas dos influencias de la luna según esté en creciente o menguante. Es fácil deducir que debe ser tenida en cuenta en los tratamientos.

Ya puedes comparar las reglas homeopáticas con las reglas juverianas así comprenderás que es urgente someter a la homeopatía a cambio  extremo

 

 

 

LA   SALUD   Y   LA   ENFERMEDAD

 

Parágrafo No. 23

 

Antes que nos trasmitáis vuestras consideraciones sobre la eficacia del tratamiento homeopático, prometidas hace mucho, desearíamos que nos expliques como se originan las molestias, particularmente en el mundo oculto de Las fuerzas que alimentan el pensamiento y el sentimiento.

 

Respuesta: La salud y la enfermedad, son producto de la armonización y desarmonización del individuo con las leyes espirituales que actúan desde el mundo oculto sobre el plano físico. Las molestias, por tanto, ponen de manifiesto en el mundo psíquico e invisible a los sentidos de la carne, cuando ¡el alma está enferma! La cantidad de cólera, envidia, lujuria, codicia, celos, odio o hipocresía que el espíritu haya acumulado imprudentemente en el presente o en las existencias físicas anteriores, forman un patrimonio “morbo psíquico”, una carga insidiosa y toxica que, en obediencia a la ley de la Armonía Espiritual, debe ser expurgada de la delicada intimidad del periespíritu. El mecanismo ajustador de la vida, actúa drásticamente sobre el espíritu que incurrió en falta, al mismo tiempo que el fardo de sus fluidos nocivos y enfermos se va difundiendo por su cuerpo físico.

 

Durante el periodo gestatorio de la nueva encarnación, esos residuos psíquicos venenosos provenientes de energías gastadas mórbidamente, se condensan gradualmente en el cuerpo físico a medida que este crece y, por fin. Lesionan las regiones orgánicas que por hereditariedad sean más vulnerables.

 

Ese proceso mediante el cual el espíritu drena su psiquismo enfermizo a través de la carne humana, la Medicina lo estudia y lo clasifica bajo grave terminología  técnica,  preocupándose  más  de  las  “enfermedades” que de los “enfermos”. Aunque la ciencia médica clasifique ese drenaje en su nomenclatura bajo la denominación de lepra, pénfigo, sífilis, tuberculosis, nefritis, cirrosis o cáncer, se trata siempre de un espíritu enfermo que evacua en la carne su carga residual psíquica y deletérea que acumulo en el pasado o en el presente. La causa de la enfermedad, además de dinámica, es oculta a los ojos y sentidos físicos. El enfermo siente el estado mórbido en sí mismo, pero el medico no lo ve ni puede palparlo como si fuera una cosa objetiva.

 

Cuando ocurre su ma­nifestación física enfermando la carne, alterando los tejidos, deformando los órganos o perturbando los sistemas vitales, es porque el morbo psíquico alcanzo su final, después, de una larga excursión oculta por el organismo del enfermo, hasta alcanzar la periferia de la materia en donde se acomoda o acumula. Es  que el espíritu, a través de vigorosos esfuerzos, termina focalizando los residuos en una zona orgánica vulnerable, en su tentativa de eliminación toxica. Por eso, no es en el momento exacto en que el individuo acusa los síntomas  materiales de la enfer­medad, que realmente está enfermo, aunque su mundo exterior no hubiese tenido conocimiento del hecho.

 

Las inflamaciones, ulceras, tumores, fibromas, tuberculosis, sarcomas, quistes, hipertrofias, cirrosis, adenomas, amebiasis, etc., son apenas las señales visibles que identifican la manifestación mórbida que “descendió” del psiquismo enfermo, exteriorizándose en la materia.

 

Parágrafo No. 24

 

¿Que podríamos entender por el aforismo que dice que la salud y la enfermedad vienen “de arriba para abajo” y “de adentro hacia afuera?”

 

Respuesta: Samuel Hahnemann, considero que la enfermedad como la salud, tienen su origen primordial en la mente, emociones, sentimientos y sensaciones de la criatura, como un todo vivo; es decir, cuerpo y alma. De ahí, pues, haber consagrado la ley que tanto la salud como la enfermedad, vienen de adentro hacia afuera y de encima hacia abajo, o sea, del alma para el cuerpo; o con su germinación en lo alto, que es la mente, o en el centro, que es el sentimiento de la criatura humana.

 

Ese concepto, extremadamente valeroso para el siglo XVIII, despertó muchas sonrisas irónicas y sarcasmo tonto contra el genio de la Homeopatía. No obstante, la nueva escuela psicológica moderna, que investiga la causa de los desequilibrios orgánicos en la vivencia psíquica, se familiariza cada día más con él y comprueba la justicia de los conceptos hahnemanianos. Actualmente, la medicina no opone duda que las perturbaciones mentales, emotivas y sentimentales, alteran profundamente el cos­mos orgánico. El espíritu humano, piensa por lo mental, siente por lo astral y actúa por lo físico, acarreando, hasta la periferia de su cuerpo, toda la carga mental y emotiva que se origina en su profundidad espiritual, produciendo las distintas modificaciones de fondo en ese trayecto oculto para el objetivo.

 

A través de la mente, circulan “de arriba para abajo” los pensamientos de odio, envidia, sarcasmo, celos, vanidad, orgullo o crueldad, incorporándose, en su pasaje, con las emociones del llanto, miedo, alegría o tristeza, que tanto pueden modificar la ética de los sentimientos como actuar sobre el temperamento, perturbando la solidaridad celular del organismo físico.   El cerebro es el principal campo de operaciones del espíritu; es el productor de las ondas de fuerzas que descienden por el cuerpo y se gradúan conforme a su campo energético. La onda de la rabia, cólera o irascibilidad, es fuerza que hace crispar hasta las extremidades de los dedos; mientras que la onda emitida por la dulzura, la bondad o el perdón, afloja los dedos en un gesto de paz.

 

Se sabe que el miedo ataca la región umbilical a la altura del nervio vagosimpático, pudiendo alterar el funcionamiento del intestino delgado; la alegría afloja el hígado y desopila la bilis, mientras que en el sentimiento de piedad se refleja instantáneamente en la región del corazón. La oración colectiva y sincera de la familia ante la mesa de las comidas, es suficiente para calmar muchos espasmos duodenales y contracciones opresivas de la vesícula hepática, predisponiendo también a la criatura para la armonía química de los jugos gástricos.

 

El cuerpo físico es el prolongamiento vivo del psiquismo; es su forma condensada en la materia, por cuyo motivo sufre los más graves perjuicios de los estados mórbidos de la mente. La envidia, por ejemplo, comprime el hígado y el derrame de la bilis llega a causar brotes de ictericia, confirmando el viejo refrán que “cuando el individuo se pone amarillo, es de envidia”. El miedo produce sudores fríos y la adrenalina defensiva puede hacer que se ericen los cabellos; mientras que la timidez hace afluir la sangre a la cara, causando rubor. 

Ante el enemigo peligroso, el hombre se pone blanco, dominado por terrible palidez mortal; la cólera congestiona la sangre del rostro, paralizando el aflujo de la bilis y debilitando al colérico; la repugnancia vacía el contenido de la vesícula hepática, cuyo contenido, penetrando en la circulación, produce náuseas y atontamiento. La Medicina reconoce que existe eczema producida por cólera o injuria, pues sobreviene la intoxicación hepática, y las toxinas y los residuos mentales penetran en la circulación sanguínea; la urticaria es muy común en aquellos que viven bajo tensión nerviosa y preocupaciones mentales. No son raras las muertes súbitas producidas por emociones de alegría o debidas a catástrofes morales inesperadas. 

Por tanto, todas las partes del ser humano son afectadas por la influencia de la mente, que actúa fuertemente a través de los distintos sistemas orgánicos, como el nervioso, el linfático, el endocrino o el circulatorio. Las recientes investigaciones médicas bajo la orientación de la medicina psicosomática, están confirmando que el psiquismo altera profundamente la composición y funcionamiento de los órganos del cuerpo físico. En consecuencia, debido a su penetración infinitesimal, es la Homeopatía la terapéutica más acertada y capaz de operar e influir en la raíz de las emociones y pensamientos perturbadores, modificando los efectos de enfermedad que se manifiestan después en la organización carnal. 

Principalmente, los estados de enfermedad que provienen de las alteraciones del sistema glandular, son los más sensibles, particularmente al tratamiento homeopático, puesto que tienen su principal base de perturbación en las condiciones mentales del espíritu. Las dosis infinitesimales potencializadas por el proceso homeopático, expelen del psiquismo el potencial peligroso generado por la mente desordenada que sobrecarga el periespíritu con la carga mórbida de residuos tóxicos provenientes de sus contradicciones. En el caso de un hígado exhausto y abatido por la excesiva carga mórbida, que aflora “de adentro hacia afuera”, o sea “del espíritu hacia la materia”, ese órgano precioso, filtro heroico y responsable de la producción de las hormonas de la nutrición, necesita alivio inmediato y socorro energético, en vez de ser flagelado violentamente por la medicación toxica que, viniendo desde afuera, lo obliga a un trabajo excepcional.

 En ese caso, la Homeopatía es la que mejor puede actuar a través de su procedimiento científico ordenado y exacto, sin obligar a los órganos abatidos a un drenaje intempestivo, reactivándoles las energías, con el fin de lograr una función terapéutica endógena y sensata.

 EVOLUCIÓN DE LA HOMEOPATÍA 

Parágrafo No. 25: 

¿Puedes decirnos si  el empleo de la  Homeopatía  tiende a  difundirse, del mismo modo que sucedió con la Alopatía? 

Respuesta: Tal como innumerables realizaciones e idealizaciones empíricas consideradas en otra hora como charlatanismo, se imponen actualmente como eventos científicos incontestables, la Homeopatía se ha de consagrar como una de las más exactas de las ciencias para curar al ser humano. Actualmente, la medicina alópata se siente casi impotente para solucionar muchos casos de enfermedades que se multiplican incesantemente, mientras que la farmacología moderna, bajo desesperada competencia comercial, se ve obligada a sustituir sus medicamentos con igual ‘ prisa que los modistos hacen variar la moda femenina.

 

El desenvolvimiento  mental  del  ciudadano   del   siglo  XX, como los actuales descubrimientos científicos en la esfera electrónica, dan suficiente capacidad al hombre para comprender el  mecanismo del mundo infinitesimal y el consecuente poderío de las dosis dinamizadas de la Homeopatía. Pero es evidente que la  historia  siempre  se  repite  cuando   ocurren  descubrimientos valiosos para la humanidad, pues esta es renuente a reconocer los   valores  de  sus  grandes  pioneros.   A  pesar  de la  consagración moderna del magnetismo y del hipnotismo terapéutico, Mesmer y  Braid,  sus  descubridores,  fueron  considerados   en  su  época, como hábiles charlatanes.  Pasteur, hoy consagrado como una de  las glorias irrefutables de la ciencia médica, fue también  hostilizado cuando intento demostrar la vida microbiana, Arguye Descubridor de la circulación sanguínea, y Semmelweis, el me­dico que identificó la fiebre puerperal, fueron considerados necios, pese a que sus descubrimientos forman hoy las bases de los más rigurosos tratados científicos modernos.

 

Samuel Hahnemann, el genio de la Homeopatía, sobrellevó su vida con amargura por la persecución y sarcasmo de los médicos alópatas.   Pero todo eso se ha de transformar en el más profundo respeto al criterio científico de la Homeopatía, pues llegara el momento en que la ciencia médica se arrepentirá de haber olvidado a aquel hombre durante tanto tiempo fue uno de los más grandes científicos de la humanidad, y su método terapéutico, encuadrado en la ley de que “los semejantes curan a los semejantes”, es el mismo que la Naturaleza acostumbra a emplear en el tratamiento de las enfermedades crónicas, cuando, bajo genial proceso, acrecienta otra función enfermiza a la dolencia que pretende curar.

 

Los médicos alópatas,  no ignoran que la ley del “similia similibus curantur” rige también los principios de la vacunoterapia, de la insensibilización alérgica en el tratamiento hormonal y forma parte de otras distintas terapéuticas modernas, mientras son preparados en dosis infinitesimales, los histamínicos, los isótopos, los coloides y los insensibilizadores.  Después de los descu­brimientos que  la  ciencia  logró  en  el  terreno  de  la  energía nuclear, ya no se puede dudar más del dinamismo establecido por Samuel Hahnemann en su trabajo homeopático.

 

Parágrafo No. 26:

 

Los instructores espirituales de nuestro planeta, ¿no podrían auxiliar la medicina alópata en la consolidación de su terapia, de modo tan preciso que se pudiese omitir el método homeopático?  

 

Si éste esta opuesto a la práctica tradicional de la primera, no sirve para aumentar aún más la competencia entre dos escuelas diferentes?

 

Respuesta: El progreso y la purificaci6n de nuestra humanidad son acontecimientos previstos en un gran piano espiritual mediante el cual es supervisada la vida terrenal, encuadrándose todos sus acontecimientos en una disciplina        superior,  con el fin
a que cada cosa pueda encuadrarse en su ciclo exacto, en beneficio de la evolución general. La técnica evolutiva de la vida del hombre, determina que, a medida que cierta cosa se consolida, otra debe estar pronta para sustituirla en el futuro.

 

Cuando la medicina alópata mal consolidaba aun sus prin­cipales fundamentales, organizando su cuerpo doctrinario y disciplinando la formación médica por el curso académico, la ley progresista orientaba los primeros estudios y experimentaciones, todavía indecisos, en la esfera de la Homeopatía.

 

Samuel Hahnemann y sus devotos discípulos, como espíritus misioneros al servicio del bien de la humanidad, descubrían las primeras leyes y establecían las reglas fundamentales de un nuevo sistema terapéutico que más tarde deberá imponerse al viejo método de curar, convirtiéndose en preciosa contribución a la Medicina terrenal.

 

Como los homeópatas se asemejan a valerosos pioneros atravesando la selva hostil de los sarcasmos y desconfianza medica alópata, no pudiendo aun revelar toda la capacidad de la Homeopatía, el plano espiritual mueve otros recursos terapéuticos, cuyas raíces, por ahora ocultas, parecen basarse en los mismos principios que rigen las curas mediante las experiencias homeopáticas.

 

Se trata de la moderna medicina “Psicosomática”, que considera al hombre como algo  más  importante  que  una  simple máquina y pretende tratarlo como una entidad global, un todo cuerpo-alma, y considerarlo terapéuticamente en todas sus relaciones íntimas con el ambiente.  En consecuencia, es una eficiente, terapia que servirá para llegar más fácilmente a la psicoterapia, libre, por tanto, del medicamento material.

 

Con esta explicación, será fácil comprender que  en  el tratamiento de la salud del hombre, la Ley Espiritual va empleando distintas técnicas compatibles con su progreso mental y científico, pero procurando siempre su mayor elevación y cura  psíquica.   He ahí porque los métodos de la medicina bárbara del pasado como la exageración en la cauterización mediante el hierro al rojo vivo, la excentricidad de las mutilaciones, ven tosas, sedales, exutorios, fontanelas, sanguijuelas y de la terapéutica escatológica, el tratamiento por medio de los vomitivos y  purgantes en masa,  la medicamentación contradictoria, versátil y toxica de la medicina alópata fueron apenas grados prepara torios e hilos intermediarios que consolidan el éxito de la terapéutica homeopática, preparando el terreno para la futura me­dicina psicoterápica pura y racional, cuando el hombre consiga ‘ mayor adelantamiento espiritual.

 

La Homeopatía no es una doctrina médica deliberadamente, adversa a la Alopatía y si una resultante natural del progreso terapéutico en el mundo terreno, conforme con la evolución mental y psicológica del hombre. Es un método que no debe ser subestimado y que no desaparecerá bajo cualquier crítica académica, porque representa exactamente una de las etapas avanzadas de la Ciencia Médica, en camino hacia la Psicoterapia absoluta.

 

Parágrafo No. 27:

 

¿Cómo podríamos tener una idea de esa etapa avanzada de la Ciencia Médica, en donde la Homeopatía representa la base favorable para la Psicoterapia absoluta del futuro?

 

Respuesta: El medico que pasara del conocimiento y del hábito exclusivo de la Alopatía al ejercicio de la medicina psicosomática, sin conocer primero los efectos y las sublimaciones  científicas  verificables  que  la  práctica  de  la  Homeopatía ejerce en los temperamentos, en la mente y en el psiquismo, se enfrentaría con grandes dificultades en su diagnosis, desperdiciando precioso tiempo al margen de conjeturas. La naturaleza de las indagaciones del médico psicoterápico y su consecuente juicio terapéutico, puede muy bien que no correspondan a la realidad esencial del psiquismo del paciente, si ese medico ignora el sentido exacto de las leyes espirituales que disciplinan la manifestación del espíritu en la forma carnal.

 

El enfermo no revela por sí mismo al médico, con toda exactitud, los principios psíquicos desarmonizados que son la causa exacta de su enfermedad, y si pudiese hacerlo, obviamente seria su propio médico. El enfermo expone los efectos mórbidos de las causas ocultas que ignora, y procura la solución a través de personas entendidas; revela sus impresiones al responder a las indagaciones médicas, sin que por ello este identificando la reali­dad causal y revelando los hechos tal como ellos ocurren. Toda la sintomatología orgánica o psíquica observada por el médico o trasmitida por el enfermo al mundo exterior de la materia, es apenas un efecto de lo que se produjo bajo la regencia intima de leyes y principios espirituales comúnmente ignorados tanto por el medico como por su paciente. Todos los fenómenos de vuestro mundo, tales como el calor el frio, la electricidad, la tempestad o la simple composición del agua, obedecen a las inmutables, idénticas en cualquier latitud del globo o en cualquier época de su apreciación. El éxito del progreso y de la realización científica en el mundo terrenal, no se debe totalmente al descubrimiento de los fenómenos propiamente dichos o al hecho de haber sido controlados en su manifestación espontánea o conocidos en su origen, pues el suceso se interpretara cuando los científicos hayan podido identificar la naturaleza de las leyes que rigen tales fenómenos.

 

Será necesario pues, que en el examen del enfermo, el me­dico no confié solamente en aquello que puede impresionar sus sentidos físicos o despertarle asociaciones de ideas que favorezcan sus conjeturas psicológicas, aun cuando el resultado pueda satisfacer los métodos oficiales e indagativos establecidos por la Psicoterapia o por el Psicoanálisis. Eso implicaría un ajuste de síntomas  físicos o presumiblemente subjetivos, a programas y reglas, y a una técnica creada por los hombres; pero con ignorancia de la vigencia exacta de las leyes espirituales indiscutibles que disciplinan los fenómenos, pero que no se modifican en modo alguno a pesar de las nuevas doctrinas científicas creadas por el hombre. Sentado esto, es preciso que en cualquier investigación mórbida se procure descubrir antes, cuales son las leyes exactas creadas por la Naturaleza o por la Divinidad, que realmente gobiernan las causas y los efectos de las enfermedades en observación. Esas leyes inmutables y espirituales que actúan indiscutiblemente sobre las causas y los efectos en la vida humana, estableciendo tanto la salud como la enfermedad, actúan específicamente en el mundo mental oculto que nutre el pensamiento, como también en el mundo etéreo-astral que alimenta las emociones e ínterpenetra la manifestación del espíritu humano en la forma física. Los sentidos físicos, como recursos identificadores de la persona en el mundo carnal, observan y valoran las formas; pero estas son apenas una expresión grosera y transitoria de las energías libres que “descendieron” o “bajaron” de los planos ocultos e imponderables, para plasmarse orgánicamente en el escenario de la vida material.

 

Y como las dosis homeopáticas infinitesimales y dinamizadas consiguen penetrar intensamente en ese mundo oculto de las fuerzas libres, pues interfieren hasta en los síntomas  mentales, la Homeopatía debe considerarse como una etapa de avanzada de la ciencia médica moderna, sirviendo de base experimental para el éxito definitivo de la Psicoterapia.

 

Parágrafo No. 28:

 

¿Podrá la Homeopatía convertirse en una ciencia que dispense la cirugía?

 

Respuesta: En modo alguno, pues solamente la cirugía podrá atender los casos de lesiones corporales, deformaciones orgánicas, estenosis o destrucción y rotura de los tejidos, así como la extracción de cuerpos extraños al organismo humano. Sin duda, la Homeopatía podrá ayudar a consolidar fracturas en los casos de accidentes óseos o favorecer determinada calcificación en las lesiones pulmonares. En cuanto a la operación mecánica de componer huesos o ajustar músculos traumatizados, sólo la intervención quirúrgica u ortopédica podrá resolver el caso.

 

No tenemos la intención de considerar la Homeopatía como la única ciencia médica, como tampoco la consideramos capacitada para que su dinámica pueda sustituir la preciosa asistencia quirúrgica que puede resolver o corregir las deformidades orgánicas. Queremos explicar que la sabiduría homeopática es medicina que, en su penetración sutil en el cosmos orgánico, puede conservar mejor la salud humana porque, además de curar las enfermedades más contumaces, inmuniza el organismo contra futuras consecuencias, evitando determinadas intervenciones quirúrgicas.

 

Nuestro principal objetivo en estas consideraciones, consiste en despertar la atención de los facultativos bien intencionados, a fin de que estudien atentamente la medicina homeopática, comprobando que cura por la movilización de las fuerzas del propio organismo, en vez de forzar los órganos enfermos a un trabajo aislado, obligados a funciones violentas e inesperadas para los cuales no están preparados ni fortalecidos, resultando más bien agravados por el drenaje tóxico de la medicina alópata. Bajo la Homeopatía, es el propio organismo el que acelera y dinamiza sus energías vitales, promoviendo las operaciones necesarias para sustentar y destruir la invasión microbiana perniciosa. Ella reeduca el organismo y lo inmuniza en sus bases energéticas y vitales, potencializándolo en un estado de vigilia y seguridad que lo coloca a la defensiva contra cualquier enfermedad imprevista.

 

Parágrafo No. 28:

 

En cierta ocasión, hemos oído decir a personas entendidas en cuestiones terapéuticas, que la Homeopatía no evolucionó  ¿Qué podéis decirnos al respecto?

 

Respuesta: Uno de los principios más importantes de la Homeopatía, es el estudio de las relaciones reciprocas del individuo, en contacto con las manifestaciones comunes de su morada física. Muchos de los principios adoptados por Hahnemann, están en franca aceptación por la medicina alópata, aunque solamente los reconozca bajo otros aspectos y quiera negarles la prioridad en la práctica homeopática. Los homeópatas, como ya os hemos dicho, consideran siempre al hombre enfermo en sus relaciones con el ambiente en que vive, pues además de la necesaria búsqueda de las causas mórbidas generadas en la intimidad de la criatura, la estudia en cualquier analogía que ofrezca con el mundo exterior en donde ella opera.

 

Como la Homeopatía se funda en principios inmutables y bajo leyes permanentes que garantizan la estructura definitiva de la doctrina, es evidente que su evolución solo podría  ser constatada en la multiplicidad y en la variedad de la aplicación de nuevos medicamentos dinamizados. A medida que aumenta la población terrestre, crece también el número de nuevos tipos psicosomáticos capaces de recibir modificación o impresión de nuevas oportunidades terapéuticas de los medicamentos dinami­zados.

 

Así como las leyes y las reglas espirituales que gobiernan el mundo terreno son inmutables y ciertas, las leyes que fundamentan la Homeopatía no se alteran ni se sustituyen en época alguna ni en ninguna latitud geográfica del orbe. Sus leyes no evolucionan, porque son principios definitivos derivados de las leyes que gobiernan la vida espiritual, que a su vez son fijas como el propio Dios, que no evoluciona, puesto que ya contiene en sí mismo el máximo de sabiduría, Poder y Voluntad. Ellas regulan la afinidad entre las sustancias, la cohesión entre los astros y la afinidad entre los seres, pues se derivan de una sola Ley, que es la Ley del Amor de Dios expresándose por medio de varias formas y pianos de la vida cósmica.

 

Es por eso que tanto en el pasado como en el presente y como lo será en lo futuro, la ley de ‘los semejantes que curan a los semejantes”, permanece disciplinando el proceso de la cura homeopática, sin alteración alguna en su fundamento inmutable.

 

Esta es una de las principales verdades de la Homeopatía, bajo cuya ley se mantiene la misma calidad original desde su consolidación, pues solamente la modificación de tal principio funda­mental es lo que podría cambiar también la doctrina de la medicación infinitesimal.

 

 

Parágrafo No. 29:

 

Pero el descubrimiento de nuevos medicamentos, ¿no comprueba también que la Homeopatía necesitó de otros recursos terapéuticos y que, por tanto, carece de progreso?

 

Respuesta: El progreso de la Homeopatía solo sería comprensible en su mayor amplitud de servicio terapéutico con la identificación de nuevos tipos de enfermos en su área de aplicación medicamentosa. Además de sus medicamentos seculares, fueron también dinamizadas nuevas sustancias que pudieran atender a nuevos tipos de enfermos, algunos cuyos temperamentos “sui generis” son más afines a la inquietud del siglo atómico. En vista de la complejidad y superactividad en que vivís actualmente, aumentan también las susceptibilidades de los individuos, que son obligados a constantes mutaciones que aceleran sus reacciones temperamentales y sensibilizan su psiquismo lleno de angustias cotidianas. Por eso es que los homeópatas modernos encuentran también tipos más sutiles y complejos para su acostumbrada identificación psicofísica, pues no pueden despreciar sus inesperadas reacciones, propias de la vida bulliciosa de las ciudades y de las mil adaptaciones en la atmósfera saturada de electricidad, emanaciones químicas y creciente radiactividad, cosas que no sucedían en la época de las experimentaciones de Hahnemann y de sus devotos discípulos. Ellos se ven obligados hoy a emplear un proceso semejante al que en la medicina alópata, se acostumbra a hacer con los enfermos alérgicos cuando se les aplica la medicación insensibilizadora, para ayudarlos a expeler los factores alérgicos. Así, procuran primeramente neutralizar en sus pacientes los factores provenientes del ambiente sumamente contradictorio, a través de dosis preventivas que desintoxiquen e insensibilicen el psiquismo afectado por los disturbios de la vida moderna, por la cual aumenta cada vez más la perturbación, debido a los motivos ya apuntados.

 

Aunque en la vida actual se hayan manifestado nuevos y múltiples factores de perturbaciones que todavía no existían y hasta eran imprevisibles en la época de Hahnemann, todos los principios de su genial método de curación, continúan aplicándose cada día con mayor éxito. Los homeópatas modernos pudieron comprobar que el sistema terapéutico hahnemaniano posee un arsenal definitivo para atender a todos los tipos de individuos que constituyen la escala humana, cuyo éxito de curación depende, sin duda, de su efectividad.   He ahí por qué la Homeopatía, como ciencia exacta y disciplinada por medio de reglas perfectas y derivadas de elevadas leyes espirituales, no presenta un patrón evolutivo diferente de su doctrina original, puesto que ya se consolido, en su comienzo, bajo inalterable cualidad espiritual. Su progreso, por tanto, si así se considera, ha de consistir en su eficiencia en atender la mayor cantidad de pacientes.

 

LA  TERAPEUTICA  HOMEOPATICA

 

Parágrafo No. 30:

 

Hemos tenido ocasión de observar que algunos médicos homeópatas, al examinar a sus consultantes, dejan de lado el cuidadoso examen clínico propio de los médicos alópatas, pareciendo que son indiferentes a los exámenes de laboratorio, radiografías, reacciones sanguíneas y, algunas veces, se limitan a anotar una serie de indagaciones que nada tienen que ver con la enfermedad. Creemos que tal sistema de hacer clínica, inspira cierta desconfianza, pues el cliente observa que no está siendo examinado bajo la técnica médica a la que todo el mundo está acostumbrado.  ¿Qué podéis decirnos al respecto?

 

Respuesta: El medico homeópata experimentado, integrado suficientemente en su función terapéutica, estudioso de las leyes espirituales, a pesar de ser un científico limitado por los cinco sentidos, casi siempre es un ser intuitivo y de sensibilidad psíquica agudizada, capaz de sondear al enfermo, no solamente en función de su molestia, sino también en su todo “cuerpo y alma”, o sea, de conformidad con lo que el enfermo piensa y siente, y como actúa. Su tarea consiste en individualizar el remedio más afín y en mayor sintonía con su carácter, con su temperamento y con el todo psíquico de su paciente. Se preocupa mucho más por el enfermo que en diagnosticar su enfer­medad.

 

El paciente del médico homeópata, no debe ser considerado simplemente como el portador de un órgano o de un sistema afectado, o en función de una dolencia específica y, por encima de todo, investigado en razón de su tipo psicosomático, considerando todas sus idiosincrasias y síntomas  mentales. La suma del todo mental, psíquico y físico del individuo, es lo que interesa particularmente al médico homeópata;  su entendimiento Psicológico, su sentimiento, su emotividad y su raciocinio, en atención al ambiente en que vive. Es fuera de duda que en cualquier manifestación enfermiza, no se opera en el individuo la separaci6n del sentimiento y la razón, o voluntad y entendimiento, por cuanto, si tal cosa sucede, resultaría la alienación mental, el completo descontrol orgánico y hasta su muerte fatal.

 

De ahí que es preciso considerar que la sabiduría homeopática se deriva de la sabiduría divina, pues si el hombre es un todo manifestándose intensamente en el escenario del mundo físico, es obvio que, cuando él se enferma debe ser tratado también “de conformidad con sus obras”, o sea: de acuerdo con sus realizaciones, pensamientos, voluntad y sentimientos consagrados en su vida psíquica y física. Para el medico homeópata, lo que importa del paciente es su temperamento, sus manías y sus reacciones emotivas; y si fuera posible, ¡hasta sus virtudes y sus pecados! De este modo, el medico puede recetar en perfecta conformidad con el carácter y cuadro mental del enfermo, escogiendo la dosis capaz de cubrir lo más posible toda la manifestación mórbida del alma y del cuerpo de su consultante.

 

El medico homeópata compone el retrato físico y mental del individuo, investigando su sentido personalísimo y la elasticidad de sus concepciones morales, religiosas o filosóficas; la capacidad de su raciocinio y hasta sus excentricidades en las relaciones de la vida común. De esa forma, individualiza el reme-dio que mejor corresponde a la sinopsis mental psicofísica que pueda neutralizar las perturbaciones en su fuente original. Modifica, en fin, los síntomas  mentales y expele los residuos tóxicos que oprimen el periespíritu del enfermo debido a los desequilibrios temperamentales de la personalidad humana. Es indiscutible que esa investigación cuidadosa, exige del médico homeópata un profundo conocimiento de las leyes espirituales que gobiernan la vida humana, con el fin de poder aplicarlas dentro del principio básico de la Homeopatía. Hay, así, gran semejanza entre el proceso homeopático, en la búsqueda de los ascendientes psíquicos del enfermo, y la acción de la ley del Karma, de la ley de Causas y Efectos que disciplina los procesos reencarnatorios y las rectificaciones de los espíritus, en los mundos físicos.

De ahí el hecho que el mayor éxito del homeópata, depende mucho del tipo de su convicción espiritual, pues además de su tarea científica, psicológica y de buen “lector de almas”, ha de ser también eficiente filósofo de las leyes de la vida y del espíritu sobreviviente.

 

 

Próxima Entrega 30 a 60 parágrafos.

 

Anuncios

Comentarios en: "FISIOLOGÍA ESPIRITUAL Primeros 30 Paragrafos" (2)

  1. estelavalencia2010@hotmail.com dijo:

    Hola se realizan cursos a distancia?? Gracias saludo fraterno

    Enviado desde mi BlackBerry® de Claro Argentina

    • Buenos días.

      Reciba un cordial saludo, la parte de cursos se editara en el mes de Junio, y la parte practica se esta ajustando para realizarlo por chat en el mismo mes, por el momento le invitamos a seguirnos leyendo.

      Juver.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: